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Bienvenida a Switchwall - Misterio.
martes, 3 de abril de 2012 | 0 Cupcakes ¿Me regalas uno?


  (Capítulo anterior:  Utopía).

 En resumen, es un ambiente nada sobrenatural que sigue manteniendo su esencia; esa esencia que todas las grandes ciudades fueron perdiendo con el tiempo.
   Pero volviendo a lo importante...
   -¡Exijo una explicación!
   -Creo que ya dejamos todo bastante claro esa vez, Hanami.
   -¿Qué vez? No me vengas con el cuento de "yo te conozco de toda la vida" porque no me lo creeré. Yo no te conozco, tu no me conoces. Somos dos completos desconocidos.
   -¿Y cómo es que sé tu nombre, desconocida?
   -Eres mi secuestrador y entraste a mi casa, por ende, sabes mi nombre.
   -¡Que no te secuestré!
   -Sí, lo has hecho; aparte ni sé tu nombre.
   -Justo ese pequeño detalle nunca te lo he dicho. Me llamo Kaoru, un gusto -anunció, mostrando una brillante sonrisa y tendiendo su mano como para estrecharla.
   -¿Kaoru? ¡Wow, qué nombre fantástico!
   -El sarcasmo no es tu fuerte.
   -¿Y que esperas, que sea la chica perfecta ante ti?
   -Ya no puedo esperar más de ti.
   Su frase me dejó confundida. No sé por qué ha dicho eso. ¿Piensa que soy una inútil y que nada más puedo llegar a lo que soy? En ese caso tiene razón; pero no soy ninguna inútil. Por lo menos, <i>nada</i> llegó a demostrarlo todavía. La voz de Kaoru expresaba sinceridad y se iba atenuando de a poco, como muestra de aburrimiento o de querer concluir la conversación. La forma de hablar que utilizó me hizo odiarlo más; siempre con un tono burlón y algo despectivo, aunque sin perder la calma y haciendo espacios entre cada palabra, como esperando a que me desquicie de sólo escucharlo.
   Siento gran curiosidad hacia su persona, su misterio y todo lo que parece hacerlo inamovible. Por supuesto, Switchwall me causa una mayor curiosidad: ¿Qué es realmente? ¿Cómo es que nunca escuché ese nombre? ¿En dónde está ubicada?. En fin, el mayor misterio de todos es ese. El misterio de no saber en dónde está, de no saber en dónde estoy. Cada vez que le pregunto esto último, me responde siempre: "Estás en Switchwall, ¿es lindo, no?". Para mí claro que lo es, pero nunca me responde con lo que quiero escuchar, algo concreto, como por ejemplo: "Switchwall es una isla, un país" o "Bienvenida al Paraíso, estás muerta". Por más que la respuesta fuera delirante necesito escucharla.
   Kaoru caminaba cada ver más lento, lo que me dejó sorprendida un poco. Supongo que debe estar cansado, es lo más común. Yo sólo me limito a seguirlo; pero sin estar dispuesta a quejarme, también estoy muy cansada y si cambiase de rumbo, no tengo idea de dónde iré. Mis ojos pesados se concentran en las gastadas zapatillas de Kaoru; siguen su rumbo lentamente pero jamás se detienen. Sólo se escuchan nuestros pasos y el cielo estrellado iluminaba el suelo. Es un espectáculo hermoso, lástima que mi cansancio no me deja apreciarlo como quisiera.
   -Tenemos que descansar urgentemente -susurró Kaoru, quebrando el silencio con su voz de siempre e inusualmente ronca. -Por suerte falta poco para llegar a casa.
   -¿A... c-casa?
   -Si, no vivo en la calle.
   -Pero... ¿a tu casa?
   -¿A qué otra casa me puedo referir?
   -Ah...
   Madre, padre, hermana discúlpenme por esto. Un acosador me trajo a un lugar raro y me obliga a dormir en su casa. ¡Soy la vergüenza de la familia! Me siento mal. Creo que en cualquier momento me desmayaré. Soy como una pequeña niña que sigue a un señor que le ofrece caramelos. Tengo miedo, mucho.
   -Aquí estamos- avisó algo desesperado Kaoru.
   Tenía que demostrarle que era fuerte y carente de temores.
   -Moviste una pared y me llevas a este lugar extraño al que lo llamas Switchwall. Me imaginaba que tu casa era algo más genial.
   -¿Qué, acaso no puedo tener una casa normal? -inquirió con sorpresa y divertido.
   -¡Vamos!, no eres común.
   -¡Pero mi casa lo es!
   En realidad es una casa normal. Si vieras la calle, pasaría desapercibida junto a las demás casas. Sinceramente, creía que me iba a encontrar con algo extravagante; aunque pensándolo bien eso no pegaría con Kaoru. Igual, ver tal normalidad me tranquilizó de alguna manera. Tiene un pequeño jardín delantero con un pino, el césped corto y un camino de granito que conduce a la puerta principal de madera, bastante hogareña por cierto.
   Entramos y el interior está ordenado, salvo papeles tirados por doquier en una forma muy peculiar. Subimos unas escaleras algo viejas y me llevó hacia una habitación.
   -Este es tu cuarto, si hay algo que te incomoda sólo házmelo saber. No suelo tener muchas visitas por lo que no que puedo no ser el mejor huésped. Si tienes hambre, puedes tomar cualquier cosa de la cocina. Estaré en el cuarto de al lado. Adiós.
   -Está bien, adiós.
   A fin de cuentas el acosador es muy servicial; aunque su mirada sea hostil.
   La cama es exageradamente acolchonada. Siento que me dormiré al instante... con una pregunta dando vueltas en mi mente, atormentándola a más no poder: ¿Qué es Switchwall?


   Ahora sí, el quinto capítulo. Tengo la sensación de que cada vez los hago más largos  (igual prefiero que sean así antes de que tengan dos míseros renglones). Ya tengo el final ideado que, por cierto, estoy muy conforme con él. Tiene el toque retorcido mío que tanto me gusta y deja un... ¡Basta, si sigo así diré todo! En fin, estoy contentita. Mil gracias a las personitas que me ayudaron a pensar sobre cómo terminar esto... ahora sólo me falta hacerlo. Igual falta... bastante, supongo.

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